jueves, julio 31

El tóxico de mi cuerpo está en su voz

La luz despegaba hacia el ocaso
triste, como en una balada

las sombras decían su nombre, 
pero nadie podía escuchar la aurora. 

huir
huir
huir

la verdad es solo un juego, 
nadie puede ver la lluvia
sobre los tejados

los relojes no marcan la hora de irse,
no hay ningún lugar a donde ir
me gustaría que fuera
una habitación ultravioleta que nunca habitaras

ya no queda nada

volver
volver
volver

a un cuerpo deshabitado,
que se esconde en los pliegues
de la niebla


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