pero ya no sé hacerlo
soy la estatua hecha de mierda y de cobre
que nadie mira a pesar de estar
en el centro de esta plaza hastía
a veces
algún viejo me tira migajas
confundiéndome con sus palomas
y yo me las como
para que nunca se marche
estoy realmente loca
me acuerdo de Safo
intento arrancarme la cara
para ver si es cierto
que debajo no hay nada
los huecos de mi cuerpo
están llamando a la puerta
he cavado las dunas
de ese desierto mío
y me he enterrado
en arenas que gritaba
que eran movedizas
aunque no me tragaban
solo para ver
si alguien venía
yo soy la que pega al espejo
y luego le besa preocupada
y le pregunta quién y por qué
le han hecho daño
y le juro que seré capaz
de recomponerlo
mientras
piso con fuerza sus trozos
descalza
pero nunca sangro
me olvidé de llamarme la otra noche
y de dormir pensando en ti
perdona
nunca me acuerdo
de todas esas reglas románticas
que se dedican a devorarnos
mientras te pido que me pases la sal
perdona
si no me levanto
me costó mucho tiempo y esfuerzo
clavarme a este suelo
de mármol gris
para hacerme la mártir
para gritar ¡por qué a mí!
en las mañanas de te quieros imposibles
todavía no puedo llorar
me fumo el porro de después
para quitarme todos esos antes forzados
aunque me gusta ponerte los pelos de punta
para poder clavártelos en tus
“yo lo haría por ti” o
“si me quisieras no…”
perdona
tengo que irme
he quedado en una hora
para clavarme los dientes en los ojos
porque mi mejor beso
siempre y solo
es para mí

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