Las respiraciones terminan al final del río.
Allá en los horizontes que solíamos morder pensando,
que no había limite.
Pero sí lo había.
Y aún entra la luz por la ventana todas las mañanas,
ayer pensaba que eso era imposible.
Y aún te busco entre las sábanas.
Pero los árboles ya no respiran
y el río es infinito.
Allá en los horizontes que solíamos morder pensando,
que no había limite.
Pero sí lo había.
Y aún entra la luz por la ventana todas las mañanas,
ayer pensaba que eso era imposible.
Y aún te busco entre las sábanas.
Pero los árboles ya no respiran
y el río es infinito.

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